lunes, 17 de septiembre de 2018

Ayer soñé contigo.

Ayer soñé contigo. De esos sueños que sientes real. De los que quisiera que duraran más. Como su estado en sí se caracteriza, la dimensión de tiempo y espacio no era precisa… por lo menos no lo que recuerdo.

Pero mejor me enfoco con lo que he logrado quedarme. La perspectiva era al aire libre y en un paisaje verde. Que mi edad y momento se sentía en presente. Sin embargo, tú te referías a ella como si fuera antes. Como si se tratase de una década atrás, donde mi vida de estudiante secundaria estuviera finalizando, y apenas la fase universitaria fuera a tomar camino.  

Quizás era un evento para recaudar fondos. Ese fue mi sentir en el mágico reposo. Y claro, tú fuiste eje para llamar el interés de los presentes. De repente, tu popular presencia fue promovida y por un precio que realmente no le importó a mi memoria, te quedabas un rato paseando y disfrutando de la actividad recreativa con los afortunados.

Ahí inició mi protagonismo en la quimera del subconsciente. Me adueñé de ese fortuito turno. Una y otra vez. Sin pena ni vergüenza. Me desprendía del costo como si no tuviera valor, porque su beneficio era para mí más allá del precio monetario. Era estar contigo.

Te abrazaba, me reía contigo. Escuché tu voz. Tú irradiabas una alegría pura. Te veías feliz.

Quisiera decir que recuerdo la conversación. Que logré decirte todo lo que siempre quiero y al momento no puedo. Mi corazón quiere creer que sí. Que te conté de lo maravilloso que es tener la luz de tantos niños en la familia. Que mi vida ahora camina a través de los dos luceros de mi hijo. Que estamos bien y hemos aprendido a extrañarte en silencio para ayudarnos unos a otros con el duelo.

Se acababa el tiempo y te decía “No te vayas”. Muchas veces y amarrando tu mano con la mía. Quedaba tanto que te quería compartir. Tanto que quería seguir captando para ayudarme a no olvidar. Porque ese el temor con el pasar de los años: no queremos olvidar los detalles y la vida misma nos desafía.

Tú me mirabas sin entender. Fue así, que en medio del momento surreal de mis pensamientos, que entendí que me hablaste sin palabras. Que me hiciste recordar que no te has ido. Que vives en que cada momento en que te pensamos. Que nos alivia pensar tu éxito, tus aventuras vividas, las risas compartidas.

Me levanté de repente. Asustada y triste de que la realidad me retomó a tu despedida cruel. Pero volví a cerrar los ojos, y abrazada del consuelo, agradecí nuestro encuentro.

Me quedo con la paz que me dejaste a través de tu mirada. Lo escribo para tenerlo palpable por siempre. Para cuando los días grises se avecinen, pueda recurrir al día que alegraste mis sueños.

Hasta que nos volvamos a encontrar.


miércoles, 14 de febrero de 2018

Ayuna de palabras hirientes y transmite palabras bondadosas.

Ayuna de descontento y llénate de gratitud.

Ayuna de enojos y llénate de mansedumbre y paciencia.

Ayuna de pesimismo y llénate de esperanza y optimismo.

Ayuna de preocupaciones y llénate de confianza en Dios.

Ayuna de quejarte y llénate de las cosas sencillas de la vida.

Ayuna de presiones y llénate de oración.

Ayuna de juzgar a otros y descubre a Jesús que vive en ellos.

Ayuna de tristeza y amargura y llénate de alegría el corazón.

Ayuna de egoísmo y llénate de compasión por los demás.

Ayuna de falta de perdón y llénate de actitudes de reconciliación.

Ayuna de palabras y llénate de silencio y de escuchar a otros.

"Si todos intentamos este ayuno, lo cotidiano se irá inundando de paz, de amor, de confianza".- 

Ayuno & Abstinencia - Cuaresma 2018  

jueves, 8 de febrero de 2018

Frase Burbujosa

“When you lose someone suddenly and unexpectedly it hurts differently. That’s what unexpected loss is like. It’s like a lightning bolt you can’t even see reaching inside of you and tearing your guts”.- 

This Is Us - NBCU

domingo, 31 de diciembre de 2017

2017 y mi mejor versión.

Inició ya cargado de la mejor de las alegrías. Realmente, el regocijo se manifestó durante todo el año. 

En principio fue a través de la curiosidad de la espera, aquella que te abre la imaginación en lo que llega el momento del reto. ¿Qué será? ¿Cuándo será? ¿Cómo será? ¿Estará bien? ¿Estaré bien? Las inquietudes son infinitas, hasta llegar a un instante en que entiendes que cada duda es aclarada solamente con el tiempo y la fe.

Cada etapa fue trayendo respuestas y con ellas, la alegría fue creciendo en tamaño, identidad y salud.
Paulatinamente el verano llegó y trajo el amor más puro a nuestras vidas. Su entrada fue lenta y fomentó el don de la paciencia, acordándonos que todo tiene su hora si se espera con convicción.

Desde ese instante, soy testigo de lo bonito que es descubrir la vida a través de los ojos de un niño. Soy ejemplo de que tratando es que se logra dar lo mejor. Soy parte de quienes pierden la noción de las horas y el sueño. Soy muestra que tu dolor no es nada si el mismo envuelve su protección.

El 2017 me regaló mi mejor versión. Tiene vida propia y soy tan pero tan dichosa, que diariamente su mirada me expresa que su mundo son los dos otoños de los que el surgió.

Decir que ha sido un año importante sería subestimar. Desde antes de empezar, ya lo esperábamos con ansias. Fue más allá de las expectativas, de las emociones anteriormente vividas, de los nuevos lugares visitados; de abrazos repetidos, de fotos y vídeos multiplicados, de varios re-encuentros alcanzados y de víspera para otros.

Fue el año en que me enamoré aún más. Fue el año que por fin entendí a nuestros padres cuando trataban de explicar lo que es amar un hijo (y ahora me esfuerzo mucho más en demostrarles a ellos la bendición de tenerlos)

Fue el año en que justo a su mitad, la vida me cambio y entre todos los títulos, me otorgo el mejor de todos. Aquel que no tiene fin y que deja una huella intocable.

Te despido agradecida. Por hacerme tía nueva vez, por la familia, por los amigos, por cada aventura y los caminos recorridos; Por los brazos que siempre me sostienen, por ser un reflejo de luz de quienes me acompañan a distancia. Por cada por favor recibido y cada gracias expresado. Por cada vez que la Luna me sorprendió en la ventana y con ella saludé a las estrellas que extraño en el cielo.

No me queda más que pedir al orden Divino la salud, para poder siempre proveer la misma alegría que nuestra mejor versión ha traído a nosotros.

Que cada año quieran más y que cada día logren más. Que el nuevo capítulo que empieza les brinde una oportunidad de llorar de felicidad y reír de los errores. Tal cual como yo pude en esta ocasión. 

¡Felicidades!

jueves, 2 de noviembre de 2017

"LO ESTAS MAL ACOSTUMBRANDO A LOS BRAZOS” me afirmó el verdulero…

Díselo a la naturaleza, que lo ubicó 9 meses cerca de mi corazón, 9 meses al compás de mi respiración, 9 meses en compañía de mi voz.

Ella lo mal acostumbró primero, que sabiamente lleno mis pechos lecheros, para seguir siendo, uno los dos.

Que te explique la naturaleza, por qué me sonríe cuando estoy fea y me estira los brazos locos de amor. ¿Qué lo estoy mal criando en brazos? cuando no me pide zapatos, ni un auto de lujo, tan solo que lo tome, por besos babosos a cambio.

No me niego a sus brazos, porque negarme, sería reprimir el amor más puro e incondicional, me pide brazos porque después de pasar casi un año tan unidos como jamás lo volveremos a estar, nuestro único consuelo es abrazarnos, para no extrañarnos tanto y amarnos más y más.

Después de todo, más temprano que tarde aprenderá a caminar y todo esto será un hermoso recuerdo, de cuando una vez él fue bebe y mis brazos eran todo para él.

Así que señor verdulero, sin duda la naturaleza es más sabia que ambos, lo que para usted es “mal acostumbrarlo a los brazos” ella lo llama AMAR, MAMAR, MAMÁ, ni los árboles sueltan sus frutos pequeños, los cargan, hasta que estén listos, es lo natural; me dije.

Y yo le respondí: Dos kilos de papa, uno de cebolla…" 

- Eloísa Alarcón

viernes, 30 de diciembre de 2016

2016: el de las sorpresas.

Empezó tranquilo, todavía dando forma al proceso de estabilidad que en el año anterior habíamos iniciado. Con momentos difíciles muy recientes, el ánimo era pasivo, muchas veces en silencio y siempre con fe de que la vida sorprende. El 2016 no defraudó en demostrarnos que tan cierto esto es.

Siempre digo que las sorpresas no me gustan. Creo que es por la parte de que no tengo control sobre ellas, ya que por su naturaleza, no son parte de tus planes y en ocasiones, no sé sobrellevarlas. Sin embargo, he entendido que cada una es distinta. Su forma, tiempo y espacio varía… y su significado también.

Desde episodios que encerraron asombros, alegrías, reencuentros y abrazos; hasta algunos relacionados a entes materiales muy específicos que trajeron vacío, frustración, falta de explicación y con el tiempo -  entendimiento y cierre del hecho, para dar paso a seguir. Porque siempre hay que salir adelante.

A veces una sorpresa puede reflejarse en el lapso de 17 minutos con 16 segundos, con el esfuerzo colectivo de muchas personas importantes quienes “capitaneados” por el amor de tu vida te regalan una lluvia de felicitaciones que te durarán toda la vida.

Ver a personas queridas siempre es parte de lo mejor del año. En esta ocasión, las vías fueron múltiples y cotidianas en las cuales muchas veces vinieron a nosotros y otras llegamos a nuevos puntos geográficos que te alegran la vida y te expanden las ganas de conocer.

La oportunidad de volver a casa no puede faltar. Y con ésta me refiero no solamente a la de regresar al país que te vio nacer y donde se fundamenta la base de la historia que es tuya; También incluyo en el significado de casa, volver a compartir con quienes le han dado forma a los distintos hogares que te han tocado construir bajo las tantas banderas que bordan tu legado. Y en este aspecto, llevo un registro de mansiones colmadas de amor. Haber podido visitar a algunos de sus huéspedes me recarga de energía y agradecimiento. A su vez, me da la esperanza necesaria de que en algún momento también tendré una reunión con quienes y donde todavía no he podido volver (pero sí siempre sentir).

De lo mucho que el 2016 me deja, es la lección de no viajar esperando ocasiones específicas y que lo justifiquen. Si implica estar en momentos de familia, hazlo. Como una vez me dijo mi mejor mitad “Lo hacemos tantas veces por eventos tristes ¿por qué no hacerlo por los alegres?” – Y es de eso exactamente que se trata la vida.  

En el aspecto profesional, las sorpresas vinieron sin aviso y con cambios internos inesperados. De aquellos que te ponen a cuestionar si serás capaz de sobrellevar los giros. Con el tiempo obtienes la respuesta de que la capacidad no es más que tener fuerza, y la mejor de las fuerzas es aquella que tiene base en el interés que le pongas y las ganas de dar lo mejor. La cosecha dará sus frutos, y si te esfuerzas, serán sorpresivamente provechosos.

Y es así, que hay sorpresas que rompen los estándares. Cuando llevas más tiempo del que quisieras, preparado internamente de que para alcanzar nuevas etapas necesitaras determinación y una mano que te sostenga fuertemente… la vida misma te sorprende y te abre paso a que tu mejor creación está por llegar y fue un logro únicamente concebido por el amor. Y es con momentos como esos que cada minuto cobra sentido, se agradecen los respiros, se valoran los abrazos y los latidos de un corazón se convierten en música.

El 2016 se va dejándome un pre-aviso que el 2017 promete. Le daré la bienvenida  deseando para todos lo que desde hace mucho aprendí que realmente importa: salud, agradecimiento, quererse mutuamente y la virtud de creer en los milagros.

Feliz nueva tómbola de oportunidades, burbujas.




martes, 13 de diciembre de 2016

Hay fechas que duelen. Hoy es una de ellas. Al principio de cada año, me gusta pensar en lo que puede traer. Me gusta hacer conjeturas mes a mes, que vayan acorde a la temporada y a los sucesos que uno tiende a vivir de acuerdo a la época.

Llega el turno de pensar en Diciembre y una nube gris se impregna. Un tiempo tan lindo, un período que se relaciona con tanto amor y alegría… y es también para mi familia una fecha que incluye el día que lo cambió todo.

En estos tres años que han pasado (“Tres años… TRES AÑOS…” me lo repito diariamente porque sigue siendo muy difícil de aceptar) hemos seguido y me atrevo a decir que hasta felices somos, porque son los recuerdos, todos los buenos recuerdos que tenemos los que te dan fuerza a seguir. Y porque como muchas veces anteriormente ya he dicho, lamentablemente son con estas experiencias que uno debe de tomar la decisión de vivir el presente sin pausa. Porque es la mejor manera de honrar a quienes ya no están.

Pero hoy es el día que pasó todo. Y aunque uno no quiera, aunque cierres tus ojos, ocupes tu mente, no le permitas al corazón que se exhiba… sí lo sientes. Sí revives los momentos.
Vas desde la última vez en que nos vimos, el que hablamos, el que esperabas que nos reuniera otra vez y el de la noticia. Desde fuera muchos podrán decir que es masoquismo. 

Te cuestionan por qué te permites revivir circunstancias que hacen daño. Pero no lo veo así. Primero porque no lo controlas y segundo porque es parte del duelo. Es una forma de buscar aceptación.

Los años no lo hacen más fácil. Hay días mejores y hay otros que no. Hoy es uno de ellos. Mientras, te sigo hablando en silencio. Te cuento siempre todo lo que ha pasado, lo grande que están Gaby, Adrián y Víctor Andrés; los sobrinos que se han sumado, la falta que me haces en Twitter y las ganas, las terribles ganas de escucharte cantar.

Este es el día. El que ando un poco más en silencio. En el que medito que ya no hay dolor, que estas en el mejor de los lugares y que estas bien. Es por eso que nosotros lo estamos también.

Te quiero para siempre. Antes que hoy y después de mañana.  

Bienvenido a mi burbuja ¿Traes contigo una aguja?