jueves, 2 de noviembre de 2017

"LO ESTAS MAL ACOSTUMBRANDO A LOS BRAZOS” me afirmó el verdulero…

Díselo a la naturaleza, que lo ubicó 9 meses cerca de mi corazón, 9 meses al compás de mi respiración, 9 meses en compañía de mi voz.

Ella lo mal acostumbró primero, que sabiamente lleno mis pechos lecheros, para seguir siendo, uno los dos.

Que te explique la naturaleza, por qué me sonríe cuando estoy fea y me estira los brazos locos de amor. ¿Qué lo estoy mal criando en brazos? cuando no me pide zapatos, ni un auto de lujo, tan solo que lo tome, por besos babosos a cambio.

No me niego a sus brazos, porque negarme, sería reprimir el amor más puro e incondicional, me pide brazos porque después de pasar casi un año tan unidos como jamás lo volveremos a estar, nuestro único consuelo es abrazarnos, para no extrañarnos tanto y amarnos más y más.

Después de todo, más temprano que tarde aprenderá a caminar y todo esto será un hermoso recuerdo, de cuando una vez él fue bebe y mis brazos eran todo para él.

Así que señor verdulero, sin duda la naturaleza es más sabia que ambos, lo que para usted es “mal acostumbrarlo a los brazos” ella lo llama AMAR, MAMAR, MAMÁ, ni los árboles sueltan sus frutos pequeños, los cargan, hasta que estén listos, es lo natural; me dije.

Y yo le respondí: Dos kilos de papa, uno de cebolla…" 

- Eloísa Alarcón

viernes, 30 de diciembre de 2016

2016: el de las sorpresas.

Empezó tranquilo, todavía dando forma al proceso de estabilidad que en el año anterior habíamos iniciado. Con momentos difíciles muy recientes, el ánimo era pasivo, muchas veces en silencio y siempre con fe de que la vida sorprende. El 2016 no defraudó en demostrarnos que tan cierto esto es.

Siempre digo que las sorpresas no me gustan. Creo que es por la parte de que no tengo control sobre ellas, ya que por su naturaleza, no son parte de tus planes y en ocasiones, no sé sobrellevarlas. Sin embargo, he entendido que cada una es distinta. Su forma, tiempo y espacio varía… y su significado también.

Desde episodios que encerraron asombros, alegrías, reencuentros y abrazos; hasta algunos relacionados a entes materiales muy específicos que trajeron vacío, frustración, falta de explicación y con el tiempo -  entendimiento y cierre del hecho, para dar paso a seguir. Porque siempre hay que salir adelante.

A veces una sorpresa puede reflejarse en el lapso de 17 minutos con 16 segundos, con el esfuerzo colectivo de muchas personas importantes quienes “capitaneados” por el amor de tu vida te regalan una lluvia de felicitaciones que te durarán toda la vida.

Ver a personas queridas siempre es parte de lo mejor del año. En esta ocasión, las vías fueron múltiples y cotidianas en las cuales muchas veces vinieron a nosotros y otras llegamos a nuevos puntos geográficos que te alegran la vida y te expanden las ganas de conocer.

La oportunidad de volver a casa no puede faltar. Y con ésta me refiero no solamente a la de regresar al país que te vio nacer y donde se fundamenta la base de la historia que es tuya; También incluyo en el significado de casa, volver a compartir con quienes le han dado forma a los distintos hogares que te han tocado construir bajo las tantas banderas que bordan tu legado. Y en este aspecto, llevo un registro de mansiones colmadas de amor. Haber podido visitar a algunos de sus huéspedes me recarga de energía y agradecimiento. A su vez, me da la esperanza necesaria de que en algún momento también tendré una reunión con quienes y donde todavía no he podido volver (pero sí siempre sentir).

De lo mucho que el 2016 me deja, es la lección de no viajar esperando ocasiones específicas y que lo justifiquen. Si implica estar en momentos de familia, hazlo. Como una vez me dijo mi mejor mitad “Lo hacemos tantas veces por eventos tristes ¿por qué no hacerlo por los alegres?” – Y es de eso exactamente que se trata la vida.  

En el aspecto profesional, las sorpresas vinieron sin aviso y con cambios internos inesperados. De aquellos que te ponen a cuestionar si serás capaz de sobrellevar los giros. Con el tiempo obtienes la respuesta de que la capacidad no es más que tener fuerza, y la mejor de las fuerzas es aquella que tiene base en el interés que le pongas y las ganas de dar lo mejor. La cosecha dará sus frutos, y si te esfuerzas, serán sorpresivamente provechosos.

Y es así, que hay sorpresas que rompen los estándares. Cuando llevas más tiempo del que quisieras, preparado internamente de que para alcanzar nuevas etapas necesitaras determinación y una mano que te sostenga fuertemente… la vida misma te sorprende y te abre paso a que tu mejor creación está por llegar y fue un logro únicamente concebido por el amor. Y es con momentos como esos que cada minuto cobra sentido, se agradecen los respiros, se valoran los abrazos y los latidos de un corazón se convierten en música.

El 2016 se va dejándome un pre-aviso que el 2017 promete. Le daré la bienvenida  deseando para todos lo que desde hace mucho aprendí que realmente importa: salud, agradecimiento, quererse mutuamente y la virtud de creer en los milagros.

Feliz nueva tómbola de oportunidades, burbujas.




martes, 13 de diciembre de 2016

Hay fechas que duelen. Hoy es una de ellas. Al principio de cada año, me gusta pensar en lo que puede traer. Me gusta hacer conjeturas mes a mes, que vayan acorde a la temporada y a los sucesos que uno tiende a vivir de acuerdo a la época.

Llega el turno de pensar en Diciembre y una nube gris se impregna. Un tiempo tan lindo, un período que se relaciona con tanto amor y alegría… y es también para mi familia una fecha que incluye el día que lo cambió todo.

En estos tres años que han pasado (“Tres años… TRES AÑOS…” me lo repito diariamente porque sigue siendo muy difícil de aceptar) hemos seguido y me atrevo a decir que hasta felices somos, porque son los recuerdos, todos los buenos recuerdos que tenemos los que te dan fuerza a seguir. Y porque como muchas veces anteriormente ya he dicho, lamentablemente son con estas experiencias que uno debe de tomar la decisión de vivir el presente sin pausa. Porque es la mejor manera de honrar a quienes ya no están.

Pero hoy es el día que pasó todo. Y aunque uno no quiera, aunque cierres tus ojos, ocupes tu mente, no le permitas al corazón que se exhiba… sí lo sientes. Sí revives los momentos.
Vas desde la última vez en que nos vimos, el que hablamos, el que esperabas que nos reuniera otra vez y el de la noticia. Desde fuera muchos podrán decir que es masoquismo. 

Te cuestionan por qué te permites revivir circunstancias que hacen daño. Pero no lo veo así. Primero porque no lo controlas y segundo porque es parte del duelo. Es una forma de buscar aceptación.

Los años no lo hacen más fácil. Hay días mejores y hay otros que no. Hoy es uno de ellos. Mientras, te sigo hablando en silencio. Te cuento siempre todo lo que ha pasado, lo grande que están Gaby, Adrián y Víctor Andrés; los sobrinos que se han sumado, la falta que me haces en Twitter y las ganas, las terribles ganas de escucharte cantar.

Este es el día. El que ando un poco más en silencio. En el que medito que ya no hay dolor, que estas en el mejor de los lugares y que estas bien. Es por eso que nosotros lo estamos también.

Te quiero para siempre. Antes que hoy y después de mañana.  

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Frase Burbujosa

"Grief is the last act of love we can give to those we loved.  Where there is deep grief, there was great love".- 

jueves, 2 de junio de 2016

Frase Burbujosa

“Look at the stars. It won't fix the economy. It won't stop wars. It won't give you flat abs, or better sex or even help you figure out your relationship and what you want to do with your life. But it's important. It helps you remember that you and your problems are both infinitesimally small and conversely, that you are a piece of an amazing and vast universe"


Kate Bartolotta.-


lunes, 25 de abril de 2016


¿ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR?
...

Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.

A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
ó clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.

Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.

Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
ó a tu novia ó a tu novio
ó a tus padres ó a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.

A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.

A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
ó hasta que muera en ti.

No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.

Charles Bukowski.-

miércoles, 3 de febrero de 2016

...

Te quiero mansamente, entre las sombras de las falsas ilusiones.

Te quiero como para leerte cada noche. Como mi libro favorito quiero leerte, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio.

Te quiero para tomarte de la mano bajo el firmamento y mostrarte los "te amo" escondidos entre las estrellas.

Te quiero sobre las hojas de otoño, hablando de nada pero a la vez de todo y en un arranque de locura beber tus lágrimas mientras desfallezco en tus labios.

Te quiero para buscarte entre las frases no dichas, entre los pensamientos enterrados. Entre las maneras complicadas quiero encontrarte y después no dejarte.

Te quiero como para llevarte a mis lugares favoritos y contarte que es ahí donde me siento a buscarte en la niebla de miradas que no son tuyas pero aun así te busco.

Te quiero para volvernos locos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa por las calles, eso si, tomados de la mano, mejor dicho... del corazón.

Te quiero como para sanarte, y sanarme, y que sanemos juntos. Para remplazar las heridas por sonrisas, y las lágrimas por miradas.

Te quiero por las noches en las que faltas. Te quiero como para escuchar tu risa toda la noche y dormir en tu pecho, sin sombras ni fantasmas. Te quiero como para no soltarte jamás.

Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás. 

...


Fuente: http://asuarezbonilla.blogspot.com/
Autores: Mario Benedetti / Jaime Sabinez  

Bienvenido a mi burbuja ¿Traes contigo una aguja?

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Periodista. Escritora. Social Media Tech. Coordinadora de Relaciones Públicas.-

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