domingo, 25 de mayo de 2008

La burbuja de la maternidad

M a m á ... e n ... P a ñ a L e S
Una experiencia que apenas empieza. Cinco madres primerizas nos presentan cinco pedacitos del cielo que llegaron a sus vidas y les mostraron la belleza del amor. Noches en desvelos, baños precavidos, unos cuantos biberones y una máxima alegría en la que cada día éstos dúos van gateando, con la finalidad de aprender unos con otros el valor de la maternidad.

Idelissa y Ryan.
Sin llegar a los dos meses de vida, se puede catalogar a Ryan Patrick como un angelito recién nacido. Con una destreza que aún está en desarrollo, la nueva mamá define a su criatura como lo más bonito de su vida. A pesar de ser un paquete sorpresa de la cigüeña – tenía tres meses de casada – asegura que asimiló la situación e inmediatamente sentía amor en su vientre. “Me empecé a sentir mamá como a la semana de embarazada”. Las noches y los despertares continuos han sido lo más arduo de la rutina. Sin embargo afirma que “su cosita” hace que todo sea fácil y que valga la pena. “Ese momento cuando me da la sonrisita es sensacional”. Recordando con ternura la primera vez que lo vio explica que la maternidad es una experiencia maravillosa resultado de un regalo de Dios. “La ternura inigualable de un bebé hace que todo sea divertido”.

Cinthia y María José.
“Ser mamá no era lo que esperaba. Es mejor” garantiza Cinthia mientras abraza con ternura a la pequeña María José. Cuando experimentas la maternidad la perspectiva ante la vida es diferente. Todo lo haces por y para ella porque como padre, ella está antes que tú. “Yo no me imagino ahora la vida sin ser mamá. Es un amor y un instinto que se desarrollan inmediatamente”. De modo inocente, recuerda los primeros días junto a su hija en los cuales temía que no la fuera escuchar en las noches. “Se siente miedo, pero no es así. Tu cuerpo y mente se preparan ya que se sabe que existe una nueva responsabilidad a la cual quieres mucho y de la que se debe estar pendiente”. Revela que a pesar de que las noches son por lo regular muy difíciles, su niña hace que todo valga la pena. “Ser mamá es lo más grande que le puede pasar a uno”.

Luigina y David.
La existencia del segundo hombrecito del quinteto primogénito es muy especial. Después de ser buscado por alrededor de un año, Alfonso fue científicamente comprobado “positivo” veinticuatros horas antes del día de las madres del pasado año. De este modo, otorgó ser desde el principio de su concepción, el mejor regalo de la celebración. En la actualidad, cuando continuamente le atribuye sonrisas y miradas para mamá, una entusiasmada Luigina comenta lo gratificante que es ser madre. “Te explican todo, se leen los libros, se toman las clases pero nada te prepara para la sensación tan abrumadora que se apodera de ti cuando te entregan a tu bebé. Es una alegría saber que tu ayudaste a crear esa vida que ahora depende de ti”. Explica que la vida te cambia en todos los aspectos. Desde el modo en que adviertes las noticias hasta como gastas tu dinero te varía. “Piensas si ese fuera mi hijo o si eso me pasara a mí qué sería de él”. Entiende que se desarrolla más conciencia y que es a partir de ésta experiencia, que realmente se deduce lo grande y valioso que es tu mamá.

Isabella y Maia.
Para esta joven mamá, uno no conoce realmente la felicidad hasta el momento en que se es madre. Con un embarazo anhelado por varios meses, la muñeca de ojos azules llegó a la vida de sus padres para desempeñar, como su nombre indica, una nueva ilusión. “Lo bueno de ser mamá es la satisfacción permanente cada vez que la ves. La alegría que no puedes creer que vino de ti”. Testifica que nada ni nadie te prepara para el cambio que consigo trae la cualidad materna. “De repente, llega a tu vida otra persona que necesita de ti y más nunca vuelves a dormir igual. Te mantienes con un ojo abierto y otro cerrado porque ya no vives sólo para ti”. En su experiencia, el proceso es chocante y difícil por lo que requiere una adaptación. Considera que en su modo particular, la emoción de ser mamá se fue desarrollando progresivamente hasta llegar a la actualidad, un período que puntualiza como “espectacularmente lo máximo”.

Wanda y Madison.

Desde su percepción, la vida se aprecia distinta cuando comienzas a ser madre. Se te otorgan responsabilidades muy especiales. “La maternidad te cambia la vida mucho”. Por ser un ejemplo de guía para tu niña, eres y debes ser más. En su experiencia de mamá, lleva ocho meses de alegría que continuamente se resurgen. Como la pequeña traviesa se encuentra en la etapa de elaborar sonidos, aplaudir y tirar besitos, existe una mayor interacción entre mamá e hija. Juntas, comparten muchas sonrisas, el designio más importante en su relación. “Quiero que siempre seamos buenas amigas” explica Wanda. Demostrando desde principio la intuición de una mamá, la primeriza siempre supo que sería una niña. “Me sentí mamá cuando llegué a la casa”. Se siente la realidad al momento en que la primera parte del proceso finaliza y se emprende hacia el resto. “Cuando la ves y la tienes en tus brazos, que le das la comida y se ríen juntas entiendes que esa bendición es tuya”.

Publicado en prensa por la revista Madres en texto de Natalia MQ - 21 Mayo, 2008.


¡Felicidades Mamá!

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